Yo
Yo
Durante mi vida he tenido que fingir ser feliz,
fingir para no preocupar a nadie,
fingir para agradar a los demás y
conforme el paso del tiempo fingir fue siendo más fácil,
fingir mi vida completamente se convirtió en algo cotidiano.
Hace mucho que dejé de ser yo,
y que construí una gran montaña de mentiras,
pegadas con pequeñas satisfacciones que
ocasionalmente, esas mentiras, me otorgaban,
por ejemplo, orgullo a mis padres, risas a mis amigos,
tal vez amor a alguna persona, y comodidad conmigo mismo,
comodidad de que no tenía que ser auténtico al hablar,
de que sea la voz de otra persona saliendo de mi boca,
diferente cada día, olvidé quien era yo.
Pero me comencé a sentir mal,
y todas esas mentiras comenzaron a derrumbarse
e iba colocando mentiras peores,
actitudes que no eran mías, que no están bien,
pensamientos que no quería que me pertenecieran,
pero eran mis pensamientos,
al menos de este yo del cual no me puedo deshacer.
Preocupé a mi familia, perdí amigos,
y aunque me deshaga de esta monstruosidad que soy yo,
aunque me deshaga de la melancolía, de los rencores,
de la superficialidad, del odio, de la burla, del desinterés y
de esta actitud miserable y odiosa no podría ser amado,
porque no quedaría nada para amar.
Sebastián H. C.
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Los personajes y eventos que se presentan en este libro son ficticios. Cualquier similitud con personas reales, vivas o muertas, es una coincidencia y no algo intencionado por parte del autor.
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