Perdí a mi niñita

 

Perdí a mi niñita

Regresaba del trabajo cuando escuché a un grupo de hombres hablando
    —Horrible—dijo uno de ellos.
    —Trágico—dijo otro.
    —Era muy bella— mencionó otro de los hombres.
    —Y joven— dijo el último del grupo.
    Los cuatro hombres se quedaron callados por unos instantes, un quinto hombre se acercó a ellos, parecía conocerlos.
    —¿Por qué esas caras tan tristes? — preguntó el recién llegado.
    —No te burles Quentin, ha sucedido algo muy lamentable— dijo enojado uno de ellos.
    —¿Pero qué cosa tan lamentable pudo haber pasado en este pueblo? — preguntó Quentin.
    —Lo creas o no lo creas ha habido una fuerte explosión, en lo más alejado del pueblo, fue la casa de Paul ¿Lo recuerdas? — explicó uno.
    —Dios mío, claro que lo recuerdo ¿Paul está bien? — preguntó asustado Quentin.
    —Si él está bien, mi hermano es policía, está investigando el caso y ya me ha contado todos los detalles— dijo uno de los hombres.
    —¿Y porque no nos has contado aún eso, George? — preguntó ofendido uno de los hombres.
    —Estaba esperando a Quentin, no quería contar la historia dos veces— contestó George.
    —Bueno George, cuéntala, ¿Qué esperas? — dijo Quentin desesperado.
    —Si claro, bueno como ya todos sabemos la casa de Paul explotó, y su hermana estaba en la casa— dijo George.
    —Claro, su hermana vive con él, pobrecilla, huérfana desde los 13 años y Paul tenía apenas 18 años, lo recuerdo muy bien, terrible el asesinato de sus padres, jamás olvidaré la sensación que tuve al escuchar la noticia por primera vez, pero ¿Cómo se llamaba la muchacha? ¿Erika? — preguntó Quentin.
    —Eleanor— dijo George y agregó— Paul la mantuvo encerrada durante todos estos años, le faltó mucho que vivir, de vez en cuando la veía ir caminando a la iglesia, pero nada más, bueno, como decía, la casa explotó con Eleanor adentro, los bomberos sólo encontraron su brazo, nada más, se lo entregarán a Paul para que le haga un entierro digno.
    —Pobre de él, era todo lo que le quedaba, aún recuerdo cuando solíamos tomar copas junto a él, hace dos años de eso ¿Qué ha sido de Paul desde entonces? — preguntó Quentin algo nostálgico.
    —Perdió su trabajo, parece que bebía mucho más que lo que lo hacía con nosotros y mi hermano me dijo que tienen sospechas de que Paul haya participado en actividades ilícitas, por eso lo tienen bajo vigilancia.
    —¿A qué te refieres? — preguntó uno de los hombres cuyo nombre aún me era desconocido.
    —Parece que la explosión fue causada por una bomba— dijo George.
    —¿Cómo puede estar eso relacionado? —preguntó Quentin.
    —Mi hermano dice que es posible que tenga que ver con que Paul tenga deudas con gente peligrosa, pero duda que logren demostrar algo.
    Terminé de escuchar la conversación de aquellos hombres, aún no había escuchado la noticia y la conversación de aquel grupo de hombres me causaron un gran impacto, Paul y yo hemos sido grandes amigos desde que entró a la empresa donde yo trabajo, Paul era el más trabajador de todos los empleados, tenía que mantenerse a él y a su hermana. Siempre hablaba de ella, pero nunca me la presentó, “Es muy tímida, no le gustaría” me decía, nunca la conocí, ni la conoceré. Seguí caminando hasta mi casa, había una carta en el buzón, era de Paul:

John

Como ya has de haber escuchado viejo amigo, he sufrido una gran pérdida.

Espero tu presencia en el funeral que se hará en la funeraria Smith a las 19 horas.

Mis mejores deseos

Paul


    Me quedé sorprendido ya que no esperaba recibir aquella carta, ya que desde que dejó de trabajar en la empresa no hemos hablado y eso ya fue hace dos años. El funeral era dentro de tres horas, así que tuve bastante tiempo para arreglarme, me bañé, me vestí y me peiné. Cuando llegué a la funeraria vi a los hombres que por lo que escuché solían beber con Paul, algunos empleados de la empresa, un ataúd y Paul al lado.
    —Paul ¿Cómo te encuentras?
    —Hola John, intentando mantenerme a flote.
    Fui el único que se quedó hasta el final, le pregunté a Paul donde iba a quedarse, él me contestó que había rentado una vieja casa por unos días y me ofrecí a acompañarlo ya que era casi la una de la mañana, él se negó, insistí y al final aceptó. Salimos de la funeraria y caminamos hasta la casa temporal de Paul, él cargaba una pequeña caja alargada, yo le pregunté cuál era su contenido, a lo que él me contestó cortante, “Cosas frágiles que sobrevivieron a la explosión”.
    Antes de llegar a la casa me animé a preguntarle acerca de los rumores de actividades ilícitas supuestamente cometidas por él, a lo que me contestó honestamente, “Mi buen amigo, desde que empecé a beber más de la cuenta entré a un club de apuestas y tenía una buena racha lo cual terminó mi necesidad de trabajar, fue muy bueno ya que como debes recordar me despidieron, en fin, mi buena racha hizo enojar a muchas personas, en un mal día, hice una mala apuesta y tuve que pedir un préstamo muy grande a gente peligrosa, la cual no he podido pagar y ocasionó la muerte de mi inocente hermana”, le pregunté por qué no daba esta información a la policía, me explicó que si él hacía esto, los criminales sabrían y se vengarían de nuevo.
    Al llegar a la puerta encontramos un sobre, lo levanté y lo abrí, dentro había 5 semillas de naranja, lo que significa una amenaza de muerte, entramos cuidadosamente a la casa, pero no había nadie, Paul no me permitió llamar a la policía, así que pasé con él la noche.
    Estaba ya a punto de quedarme dormido cuando escuché a una madera crujir, escuché a Paul toser y moverse en el otro cuarto, así que no me preocupé, tardé en dormirme debido a un fuerte y asqueroso olor que se presentó en mi cuarto, pero al ser muy vieja y destartalada la casa provisional de Paul tampoco le di mucha importancia.
    No pasó nada, el día fue bastante tranquilo, me bañé en una vieja regadera de la cual apenas salía agua y me puse la misma ropa, le ofrecí a Paul quedarme una noche más, solo para estar seguros de que las semillas en el sobre solo eran una broma de mal gusto y, además, para hacerle compañía en estos momentos difíciles, después de mucha negación logré convencerlo.
    Llegó la noche, Paul y yo nos fuimos a nuestros respectivos cuartos, de nuevo, escuché a altas horas de la noche a una madera crujir, pero esta vez no escuché ningún otro ruido, así que me levanté de la cama con un cuchillo en la mano, que tenía siempre conmigo en caso de que algo pasara, mientras caminaba sigilosamente al cuarto de Paul escuché ruidos de resortes, imaginaba que algún intruso rompió un mueble al entrar y está intentando sofocar a Paul mientras él se encuentra en la cama, abrí la puerta de una patada y observé la escena más perturbadora que he presenciado en mi vida, el brazo de Eleanor se encontraba entre las piernas de Paul, eché un grito, Paul aventó el brazo a la caja de madera que noté que cargaba desde que salimos de la funeraria, “Puedo explicarlo”, “No se lo digas a nadie”, “Nos amábamos”, me marché, mi mente daba vueltas y evitaba revivir aquella escena, llevaba una cuadra cuando se escucharon disparos en la casa de Paul.
    Llegaron algunos policías que estaban por la zona, pero Paul ya estaba muerto y el asesino se había ido, se cumplió la amenaza de muerte.
    La policía encontró el brazo de Eleanor, me interrogaron, les conté la historia tal cual como te la estoy contando a ti, nunca podré olvidarlo.

- Sebastián HC

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Los personajes y eventos que se presentan en este libro son ficticios. Cualquier similitud con personas reales, vivas o muertas, es una coincidencia y no algo intencionado por parte del autor. 

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