Petrificada

 

Petrificada

Desperté en medio de una sala metálica, atada a una camilla, abundaba la oscuridad, se escucharon pasos y después se abrió una puerta, una luz blanca se encendió y me quemó los ojos, después de un par de segundos mi vista volvió a la normalidad, a mi alrededor había solamente una mesa, con bandejas metálicas encima, todas ellas llenas de cuchillos, pinzas y sierras.
    Una mano me tocó el hombro y me dijo
    —Un placer poder trabajar contigo, una pena que estés en esta situación, vaya golpe tenías cuando te encontré, pero como dicen, no hay mal que por bien no venga, voy a arreglarte un poco y estarás lista.
    Yo, que estaba paralizada por el miedo no pude decir ni una sola palabra.
    —Tranquila, no dolerá.
    Después de decir esas palabras, mi secuestrador tomó del suelo una gran motosierra que yo no había visto, la encendió, intenté soltarme de mis ataduras, pero mis esfuerzos fueron en vano, la sierra se acercaba cada vez más, parecía buscar mi hombro izquierdo, me movía y pataleaba, pero esto no alejaba los grandes dientes de la ruidosa motosierra que cada vez se me acercaban más, cerré los ojos y por muy poco tiempo sentí un intenso dolor, grité, momentos después me desmayé.
    Desperté en una oscura celda, lo único que sentía era el frio suelo que hacía contacto con mi espalda, no podía moverme, comencé a asustarme, levanté lo más que pude la cabeza y no podía creerlo, estaba desnuda y no tenía ni brazos ni piernas, intenté gritar, pero de mi garganta solo salía un débil chillido, esto se debe a lo que días después entendí, no solo mis extremidades habían sido amputadas sino también mis cuerdas vocales.
    Después de pasar horas en la fría celda muerta de miedo, unos hombres me trasladaron en un coche, todo el camino estuve vendada, cuando me quitaron la venda, vi que estaba rodeada por un grupo de 10 hombres, todos con máscaras de animales, estaba el cerdo, la vaca, el pollo, todos ellos sostenían una variedad de navajas y cuchillas, lo que hicieron con mi cuerpo fue inhumano, lenta y dolorosamente cortaban mi cuerpo, empezaron por mi abdomen, después pasaron por mi senos y al final mi cara, pequeñas líneas de sangre chorreaban en todo mi cuerpo.
    Durante días los hombres cambiaban, entendí que estos hombres pagaban por hacerme daño y violarme, yo no podía hacer nada, solo sufrir intensamente.
    Ya no quiero contar nada más, se cometieron terribles abusos hacia mí, todo lo que quedaba de mi cuerpo fue violado y cortado.
    En el tiempo que pase ahí, que según mis cálculos pudieron haber sido 13 días que se sintieron como años, mi mente se enfermó y por momentos perdía total noción de la realidad.
    Los hombres que me vigilaban notaron que observaba sus movimientos, así que decidieron tomar una cuchara y como si estos les pertenecieran me sacaron los ojos. Claro que pensé en escapar, pero cualquier intento de moverme resultaba imposible y doloroso, todos estaban en total control de mi cuerpo menos yo misma, morí de una infección a la segunda semana de mi secuestro.

- Sebastián HC

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Los personajes y eventos que se presentan en este libro son ficticios. Cualquier similitud con personas reales, vivas o muertas, es una coincidencia y no algo intencionado por parte del autor. 

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