Querer quererte

Querer quererte

Extraño, amor mío, estar enamorado de ti,

porque de ti me sostuve por meses

y tu ser me levantó todos los días,

encendiste la luz en mis ojos,

y mi corazón, oscuro y podrido, latió por ti.


Me mantuviste firme y de pie,

pensando cómo enamorarte,

bailando en mis sueños

y recluido en el día.


Y por eso, te agradezco.


Cuántas veces no vi tu mano

y por más que lo deseaba, no la tomé,

y ese deseo era casi tan tierno, dulce y mortal

como tú, mi cielo.


Porque si no es por ti, por quien voy a temblar,

dime, si no es a ti, a quien fijaré mi mirada,

a quien le hablaré a brincos, con cuerpo nervioso,

con la mente en blanco y un corazón lleno.

 

Hola, amor mío, disculpa, pero mis poemas necesitan dueña.

 

A tu lado, cerca del desmayo, es mejor que estar solo,

tan solo con poder desearte.

 

Y si piensas que el no actuar ante el deseo

es tortura, imagina, ahora que te fuiste,

el dolor de no poder querer quererte.


Sebastián H. C.

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Los personajes y eventos que se presentan en este libro son ficticios. Cualquier similitud con personas reales, vivas o muertas, es una coincidencia y no algo intencionado por parte del autor. 

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